Producción: Aferim!
Director: Radu Jude
Año: 2015
Plataforma: Cineteca Nacional

 

En 5 líneas esta película:

Es de drama

Está estructurada como una road movie

Tiene buena fotografía

Es una historia dinámica de muchos personajes

Tiene comentario social

 

   

 

Rumania es un país ubicado en la intersección de Europa Central y del sureste del mismo continente, en la frontera con el mar Negro. Limita con Hungría y Serbia al oeste, Ucrania y Moldavia al noreste y al este, y Bulgaria al sur. Justo como el párrafo lo menciona: es una intersección, un lugar de contrastes y matices políticos, geográficos, sociales, religiosos e históricos que lo hacen un país interesante. Igual de interesante es su cine, de donde salen nombres como el del galardonado Cristi Puiu y otros menos conocidos pero también relevantes como Radu Jude.

Este último recién presentó en México su tercer largometraje llamado Aferim!, una expresión rumana equivalente al ¡bravo! en español. Ganadora de un Oso de Berlín a mejor director, la cinta es una road movie con tonos de western de la Europa feudal de mediados del siglo XIX. En su historia, un gendarme debe encontrar a un ladrón esclavo gitano que le ha robado a un hombre poderoso, por lo que aquél y su hijo emprenden una búsqueda por toda Rumania para encontrar al ladronzuelo y así ganarse el respeto del boyardo. Esto los lleva a encontrarse con una serie de personajes extravagantes que dan muestra de la vieja usanza europea. En su camino aparecen otros gendarme corruptos, varias comunidades gitanas, un mercado de esclavos, unos borrachos en una taberna y un sacerdote ortodoxo.

Además de personajes extraños, la cinta nos regala diálogos hilarantes escritos en rumano antiguo, disfrazados de opiniones comunes al tiempo que nos hablan de una serie de temas que de acuerdo con el director, a primera vista podrían ser arcaicos, pero que de un momento al otro trascienden el chiste y se convierte en un tema serio; machismo, racismo, xenofobia y fanatismo religioso.

También hay postales poéticas de los bosques europeos, que muestran lugares totalmente deshabitados, villas muy pequeñas y chozas de paja. Los escenarios naturales, vistos por la fotografía a blanco y negro, forman un efecto ensoñador, que nos hace pensar en un tiempo remoto, inhóspito al que quizá no le encontremos mucha familiaridad, para ver de pronto que los problemas de la vieja Europa se comunican con los de la actual. Uno puede pensar que esos temas son demasiado europeos para ser interpretados por un lugar como América Latina, sin embargo, como cuna de la civilización occidental, todos esos vicios también nos fueron heredados. Las similitudes entre ellos y nosotros no es poca.

Al final, el folklore y la comedia ácida son el conducto para crear un encuentro con el pasado de la humanidad de la cual surgen una serie de relfexiones sobre la evolución del pensamiento occidental, tanto en sus diferencias como en sus similitudes. Afreim! pertenece a la tradición minimalista del cine rumano, pero es la comedia ese elemento que la hace digerible y entretenida. Así como ocurre en la mezcla de elementos narrativos y fílmicos, sucede con sus temas, pues pareciera que la cinta no habla de nada, pero que en una segunda lectura habla de las cosas más próximas.

 

 

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