Producción: El Club de los Insomnes
Director: Joseduardo GiordanoSergio Goyri Álvarez
Año: 2018
Plataforma: Netflix

 

En 5 líneas esta película: 

Es una Ópera Prima

Dramedia fácilmente digerible

Tiene buenas actuaciones

Aborda temas cotidianos

Tiene buenos valores de producción

 

  

 

La vida sucede cuando el resto del mundo duerme es una frase con la que personalmente me es fácil identificarme. Durante la preparatoria y luego en la universidad, pasé la noche en vela, por esto o por aquello, pero sin realmente dormir decentemente durante todos esos años. Me volví creativa para entretenerme, desde hacer la tarea, claro, hasta escribir guiones de cortometrajes que luego haría con mis amigos de la manera más amateur posible. Veía películas y leía un montón. Salía en bicicleta. Esa era mi otra vida, que pasaba mientras todos los demás dormían, y estoy segura que no era la única.

Como sea, esto no es sobre mí. La historia que nos atañe es la de Santiago, un hombre acechado por una pesadilla que simplemente no le permite conciliar el sueño. Para matar la noche, pasa el rato en una tienda veinticuatro horas donde él y la encargada, Danny, se entretienen con juegos de mesa y revistas de chismes. El club queda completo con Estela, una adicta al refresco de cola quien de pronto también se haya sin poder dormir. Juntos construirán un refugio donde solo las criaturas de la noche tienen cabida: prostitutas, vampiros y uno que otro demonio suelto.

Joseduardo Giordano y Sergio Goyri Álvarez, a la vez guionistas y directores, cumplen su cometido en retratar un problema cotidiano de manera divertida, sin convertirlo en una broma, a la vez que le otorgan la seriedad suficiente que merece, pero sin darle un aire melodramático; mucho de esto es gracias a las actuaciones de Leonardo Ortizgris, Alejandra Ambrosi y en especial de Cassandra Ciangherotti, quien se muestra impecable en cada escena en la que aparece. ¿A quién hay que escribirle para sugerirle un spin-off de su personaje?

Contraria a muchas de las películas mexicanas que vemos hoy en día, el humor de El Club de los Insomnes no recae en el uso prologando y forzado de palabrotas que solo nosotros, paisanos,  entendemos; los chistes no son irreverentes ni pretenden serlo. Esta no es otra sexicomedia para millennials. Es divertida porque así se planeó que fuera, y lo es de manera orgánica y real, como debe sentirse la comedia. No todo puede ser v*rgas y ch*ngaderas.

Además de lo anterior, la grandiosidad de esta película radica simplemente en su sencillez. Sin un presupuesto hollywoodesco ni una producción atascada de efectos visuales y especiales —que, seamos honestos, es a lo que a latigazos nos han acostumbrado— logra ser igual de entretenida que cualquier otra película en cartelera, incluso hasta más. ¿Se imaginan qué bonito sería el mundo si más productoras como Larisa Argüero e Issa Guerra se aventaran a darle el a historias chiquitas, pero bonitas?  Ya que nuestro cine deje de ser puro bedazzle sin sentido, por el amor de Dios.

El Club de los Insomnes entra en cartelera el 15 de junio y créanme, ésta no se la quieren perder. Ya luego me agradecen.

 

Disponible en Netflix.

 

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