Producción: El Primer Hombre en la Luna
Dirección: Damien Chazelle
Año: 2018
Plataforma: Cartelera

 

En 5 líneas esta película:

Está basada en la biografía oficial de Neil Armstrong

Es la primera película dirigida por Chazelle que no escribe él mismo

Tiene buena fotografía

Tiene buen montaje

La narrativa es algo lenta

 

   

 

Después de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno estadounidense enfrentaba un conflicto de grado no bélico frente a la hoy extinta Unión Soviética, tanto en la política como en la ciencia y la cultura, que causó situaciones tensas, algunas muy publicitadas, como la carrera espacial. Durante esa década, la exploración espacial ocupó un lugar privilegiado en la cultura popular, tanto que en el 68, el director neyorquino Stanley Kubrick estrenó la película 2001: Odisea en el Espacio, revolucionando para siempre el cine de ciencia ficción. Un año después, en julio del 69, Neil Armstrong y Buzz Aldrin emprendieron la misión espacial más importante ocurrida durante ese periodo a bordo del Apolo 11: posarse sobre la luna. Estos dos se convirtieron en los primeros seres humanos en llegar a aquél satélite y ello significó de muchas maneras el fin de la carrera espacial.

En su momento se llegó a apuntar que el mismo Kubrick había ayudado a la NASA a montar un alunizaje falso, cosa que hasta la fecha se escucha como un rumor, pero que ha alimentado el mito de la llegada del hombre a la luna desde que se mostró en televisión internacionalmente, con David Bowie al fondo de la transmisión.

Sea verdad o sea mentira, el alunizaje es un hecho sin precedentes en el imaginario popular. Casi cincuenta años después, la mancuerna oscareada de Damien Chazelle (Lala Land, Wiplash) y Josh Singer (Spotlight, El Quinto Poder) ha adaptado el libro First Man: A Life of Neil A. Armstrong, que James Hansen escribió en colaboración con la NASA y la familia del astronauta, para ofrecernos una perspectiva más cercana y menos mediática de aquel acontecimiento (no obstante, hollywoodense).

En El Primer Hombre en la Luna, no se nos habla desde el mundo mainstream, se nos ofrece la perspectiva de un militar, piloto, padre, amigo y esposo, pues la historia reposa en los hombros de Armstrong, interpretado estoicamente por Ryan Gosling, al mismo tiempo que muestra las peripecias y complicaciones que dicha misión y sus involucrados tuvieron que soportar. Ello forma un drama poderoso, que se toma ciertas licencias amén de equilibrar bien el sentimentalismo con el dato duro.

Aunque es bien sabido que Chazelle suele idealizar ciertos temas (el sufrimiento en pos del arte, el sueño americano o el amor romántico), el hecho de que sea la primera película no escrita por él mismo ciertamente lo libera de su propio estigma y le ofrece una voz más fresca y seria, un buen cambio para quien corre el riesgo de encasillarse en su estilo. Así el realizador se puede centrar mucho más en la técnica y en la narración audiovisual, pues aunque no posea los aditamentos espectaculares de otras películas como Interestellar (Nolan, 2013) o Misión Rescate (Scott, 2015), la cinta sí retrata de una manera mucho menos fantasiosa lo complicado y humano del viaje espacial, en planos claustrofóbicos y sonidos chirriantes, que destacan lo antaño de la tecnología mostrada.

El resultado es una aventura amarga, difícil y estresante, donde todo pareciera apuntar a un gran fracaso, resaltando, sin tanta faramalla, lo complejo que fue la década de los sesenta para la industria aeroespacial, la sociedad norteamericana, la ciencia y la humanidad.

 

 

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