Producción: Euphoria
Creador: Sam Levinson
Año: 2019
Plataforma: HBO

 

En 5 líneas esta temporada: 

Es un drama adolescente

Tiene un gran elenco

La edición es prácticamente perfecta

Se siente honesta en su narrativa

No se escapa de algunos clichés

 

 

 

La nostalgia es una droga, o por lo menos eso dice aquella famosa canción de Fangoria; tal vez llamarla una droga es llevarlo a los extremos, pero lo que sí es verdad es que hay algo con recordar tiempos (aparentemente) mejores que pega bastante, especial en la industria del entretenimiento, donde recrear épocas específicas resulta, en muchas ocasiones, en éxitos instantáneos. Pensemos en Stranger Things y pensemos en The Marvelous Mrs. Maisel, que nos invitan a recordar los ochenta y los cincuenta, respectivamente. Pensemos en Glee, que nos invita a revivir la dicha de los días de escuela. Funciona, y sin embargo, es mentira que todo tiempo pasado fue mejor.

Euphoria es una serie para televisión que, como Glee, nos transporta hacia esos años específicos de la vida que –dependiendo de un montón de cosas– pueden ser nuestros mejores o peores: la adolescencia. La diferencia entre ambas es abismal y clave, y es que esta producción de HBO abarca un lado más realista, más lacerante y mucho más actual, hasta avant-garde, ¿por qué no?, pero de alguna manera (¡y ojo, que aquí radica su genialidad!) no es difícil conectar con ella. Todos fuimos jóvenes y todos la pasamos mal.

Basada en una producción israelí del mismo nombre, Sam Levinson se encargó de adaptar la historia situándola en los suburbios estadounidenses que de día son sepia y de noche neón; ahí conocemos a Rue (Zendaya), que con diecisiete años acaba de salir de rehabilitación para reintegrarse a una sociedad en la que sabe que no encaja. Jules (Hunter Schafer) es la chica nueva que llega a cambiarle la vida no solo a nuestra protagonista y narradora, sino a cada persona con la que se cruza desde que pone pie en la ciudad. Con ellas, un variopinto grupo de muchachos navegando un agitado mar de drogas, embarazos adolescentes, violencia y despertares sexuales, heredados de clásicos como Kids (Clark, 1995), Skins (Company Pictures, 2007) y más recientemente Spring Breakers (Korine, 2012).

Euphoria podría fácilmente ser otra serie teen, una The O.C. o South of Nowhere más, pero lo cierto es que Levinson y HBO hicieron un gran trabajo en encargarse de que justamente no fuera eso. Su punto más fuerte está en la elección del elenco, encabezado por una Zendaya que sorprende, pues aunque no es la primera vez que vemos a un niño Disney hacer la metamorfosis hacia papeles más maduros, esta actriz lo logró sin aparente esfuerzo, en un movimiento que alguien como Elizabeth Berkley envidiaría.

Sin embargo, es Hunter Schafer la verdadera revelación de esta serie. Esta nueva actriz, que hasta ahora se había dedicado exclusivamente al modelaje, es todo lo que se podría pedir y esperar en cuanto a la representación de la comunidad trans en pantalla, llenando los zapatos de otras grandes como Jamie Clayton (Sense8), e incluso eclipsando a favoritas como Nicole Maines (Supergirl). Su caso va más allá de la excelente actuación que obsequia episodio tras episodio: se siente como el parteaguas que otras producciones habían intentado establecer.

Además de lo anterior, están los elementos de producción que hacen de esta otra experiencia audiovisual que vale la pena explorar, con una dirección pulcra y una edición perfecta que deja en claro por qué HBO está en la cima del contenido televisivo de calidad, en un momento en que la carrera por la medalla de oro del streaming está ardiendo.

Lo único que le podríamos reprochar a Euphoria y que desgraciadamente es algo a tomar en cuenta, es la manera en que está escrita y descrita toda la narrativa que rodea al personaje de Jules, y es que mientras Schafer se encarga de ponerle piel humana al personaje trans perfecto, no hay que olvidar que esta serie está escrita integralmente por un hombre blanco cisgénero, quien se apropia de experiencias ajenas y las cuenta desde dentro de su burbuja, algo que se evidencia mucho cuando, por ejemplo, se tilda de homosexual al personaje interpretado por Eric Dane al tener relaciones sexuales con Jules, que se identifica (y que la audiencia identifica) como mujer. Errores que se han cometido hasta el cansancio, que siguen desvalorizando a la comunidad transgénero, y que impiden avanzar hacia un reconocimiento correcto. Jules no es un hombre gay, es una mujer (posiblemente) bisexual.

HBO nos tiene acostumbrados a calidad, eso no se puede negar, y tras otros éxitos como Juego de Tronos, Big Little Lies y Sharp Objects, Euphoria se siente como una adición acertada a un catálogo maduro y bien pensado, uno a mantener en vista ahora que esta nueva oleada de plataformas de streaming llega como huracán a inundarnos de contenido novedoso. Luego es bueno recordarnos a nosotros mismos que no todo lo que brilla es oro.

 

 

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