Producción: Estaba en Casa, Pero
Dirección: Angela Shanelec
Año: 2019
Plataforma: FICUNAM10

 

En 5 líneas esta película:

Es un drama familiar

Trata sobre el duelo y la pérdida

Es una historia con una narrativa diferente

Es una pieza emocional

Se sabe contener en su tono

 

   

 

Un título aparentemente inconcluso es el pretexto de la cineasta y actriz alemana Angela Shanelec para su más reciente cinta, Estaba en Casa, Pero (2019), que le valió el Oso de Plata como mejor directora en el Festival Internacional de Cine de Berlín de 2019, mismo festival que ocurre en la ciudad que dio cobijo a contemporáneos de ella como Christian Petzold, Maren Ade, Valeska Grisebach o Ulrich Köhler: las nuevas voces del cine alemán.

La presea es más que un premio a su labor reciente, es un reconocimiento a la búsqueda constante de una voz vanguardista, un cine de riesgo y una narrativa que llena espacios en blancos, en los encuadres, en las miradas, en los títulos como el de la cinta que nos atañe acá. Dar una breve sinopsis de esta historia no es sino hablar de lo que ha ocurrido antes de ella.

Cuando una familia pierde al padre, el vínculo entre la madre, el hijo adolescente y una pequeña niña se desbarata, lo que ocasiona que el joven huya al bosque y vuelva una semana después. A partir de ahí, Shanelec nos muestra un mundo impensable, una sociedad de animales salvajes que habitan el bosque donde el muchacho ha ido a vivir su duelo. Lo que acontece después y que es realmente lo que sucede en la película, es poco más que un acertijo: una serie de encuentros y desencuentros, de deambulaciones taciturnas en las calles de Alemania, de personajes perdidos e inconexos, que no obstante, nos hablan de una viaje hacia la conciliación de dos ríos que van en dirección opuesta.

La madre persigue a un vendedor con voz artificial para que le devuelva el dinero de una bicicleta inservible; un grupo de profesores de teatro —ex compañeros del fallecido y maestros del adolescente—, discuten la mejor manera de instruir a un joven actor en duelo; un cineasta discute con la madre la naturaleza de la actuación y la confrontación en realidad y mentira que supone la ficción, amén que Shanalec explica una de sus máximas para la puesta en escena; la única secuencia musical anuncia momentos de intimidad; unos amantes se separan por sus contradictorios sentimiento; un grupo de jóvenes actores interpretan Hamlet y la familia rota busca reencontrarse para volver a estar unida.

Con una forma de contar que propone una búsqueda narrativa, tanto para la cineasta como para el espectador, Shanelec construye un hilo de pensamiento más complejo que una historia secuencial: una forma de llenar los espacios en blanco, donde reside la cotidianidad y la reacción emocional hacia los momentos más transitorios de la vida, aquellos que en otras piezas son eliminados por no ser relevantes a una supuesta gran historia.

Entre esa búsqueda de lenguaje cinematográfico formal y una puesta en escena que prioriza la reacción de los histriones más que su interpretación, Shanelec reconcilia a sus personajes y los devuelve a un estado natural, el mismo bosque del inicio, donde toman un respiro y su duelo, su verdad personal, se vuelve una verdad compartida. Ahora los tres experimental el dolor del otro y fluyen como un solo río.

 

Puedes consultar horarios aquí.

 

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