¿Cuánto ha dado de que hablar Game of Thrones? Ciertamente aquí en Bollo Negro (la casa de ustedes), bastante. Como siempre lo hemos sostenido, el show no es perfecto, pero al menos, a título personal, su volumen y poder bruto son suficientes para ponerla hasta arriba, entre las mejores series de la historia. La séptima temporada, la cual marcó el inicio de su ocaso, fue una temporada de claroscuros, una temporada como la que no habíamos visto y probablemente no veamos.

Antes de iniciarla, creíamos que nos quedaban dos temporadas cortas de GoT. Al ver cómo terminó la séptima temporada, y ante los anuncios de que los episodios de la octava y última temporada pueden ser de larga duración, más bien lo que nos quedaba es UNA temporada, más larga de lo común y con un intermedio de veinticuatro meses.

Esta temporada sufrió por las limitaciones de tiempo y tuvimos un ritmo que nos obligaba a pensar que la teletransportación existe en Westeros. Por otro lado, los creadores de la serie prefirieron mezclar el conflicto entre humanos y el conflicto con los White Walkers; de tal manera, esta temporada no se resolvió nada, más que algunas muertes secundarias y algunos secretos revelados. Lo que sí hubo y mucho, fue el posicionamiento de las piezas de cara a La Gran Guerra, o bien la octava y última temporada.

¿Entonces, de qué fue esta temporada? Simple, directo y concreto: Dragones.

En Game of Thrones los dragones han estado ahí cada vez que la serie lo necesitaba. En sus peores momentos, cuando no sabíamos por qué carajo seguíamos martirizándonos, ahí estaban los dragones. Y estos siete capítulos fueron una alegoría de este balance entre errores y fan service. La octava y última temporada, seguro, viene aún más cargada de dragones y zombies medievales.

En lo que respecta al final de temporada, lo considero uno de los mejores capítulos de toda la serie. Por una parte porque se cerraron ciclos sutilmente, pero poderosos para los verdaderos fans; por otro porque explotaron revelaciones que se venían cociendo desde el inicio de la serie; y finalmente por el puro valor de impacto visual, el cual fue el más alto hasta ahora.

Veamos a detalle:

 

Reuniones (Esperadas) Inesperadas

Tal vez sin mucho alboroto, en el final de temporada hubo algunas reuniones que a algunos fans nos dijeron más de lo que se vio en la superficie. Por ejemplo, la de Bronn y Podrick. Ambos en su momento le sirvieron a Tyrion, y cada uno ha ido encontrando su lugar en este mundo tan peligroso para meros mortales. ¿De qué habrán platicado cuando se fueron a echar una cerveza mientras los gobernantes decidían el destino del mundo? Y hablando de gobernantes, ¿qué tal ver a Daenerys y a Cersei en la misma escena? De cierta forma fue un poco anticlimático, ya que era un diálogo por la paz, pero los verdaderos fans sí que sentimos la tensión, una que se ha venido construyendo por AÑOS.

Pero la reunión que se ganó nuestro corazón es nada más y nada menos que la de Sandor Clegane y Brienne de Tarth. Lo espectacular de este encuentro no fue que la última vez que estos dos se vieron, Brienne resultó vencedora de uno de los combates (¿mortales?) mano a mano más espectaculares de la serie. Lo verdaderamente poderoso de este encuentro fue el cariño y orgullo que ambos expresaron por Arya, y en ese vínculo es que, al parecer, dejaron atrás sus diferencias.

 

Se nos fue un grande

Honor a quien honor merece, sin importar si le vamos a los rudos o a los técnicos, hay que reconocer que nadie jugaba el juego de tronos como (Lord) Petyr Baelish. Lo vamos a extrañar. No es el que llego más lejos, pero es el que llegó más alto viniendo desde más abajo. Es verdad que le faltó rango, digamos que hizo la hombrada en fase de grupos, pero en cuartos lo sacó del torneo una de las potencias. Aún así, Littlefinger nos dio de los mejores (y más sufridos) momentos en la serie, y nadie representaba en un solo personaje de lo que se trataba este show. Por otro lado, su muerte puede significar también el final de las intrigas en Game of Thrones, para hacer paso al blockbusterismo. Pero antes de eso, los escritores nos regalaron un último gran momento, ese cuando Sansa menciona su nombre como acusado, en lugar de el de Arya. Qué grande, ¿alguien más aplico el clásico «¡¡¡PEEEUUUMMM!!!»? Fue una fantástica movida de las hermanas Stark, y nos por alardear, ya que no le atiné al 100%, pero se venía venir.

Descansa en paz, crack (en el infierno).

 

Aegon Targaryen

El Aegon Targaryen original, apodado El Conquistador,  fue el primer gobernante de Westeros de aquella gran dinastía, y quien unificó los siete reinos. Este es un gran nombre dentro de la familia, tanto así que en el final de emporada se nos reveló el séptimo Aegon Targaryen. La teoría de que Jon Snow era en realidad hijo de Rhaegar Targaryen y Lyanna Stark, una que predominó la discusión de la serie por mucho tiempo, llegó a su cúspide en el final de la séptima temporada; y bueno, no solo se nos confirmó que Jon es el heredero legítimo al trono, sino que además lleva el nombre predilecto de la familia. El primogénito de Rhaegar ya se llamaba Aegon, por lo que es algo sospechosa esta elección de nombre. Tal vez se deba a la obsesión que cargaba el hermano mayor de Daenerys con cumplir con la profecía de Azor Ahai. Tal vez la gran revelación del verdadero nombre de Jon Snow es que se nos confirma que, esta serie que empezó hace siete temporadas con una plétora de protagonistas, en realidad se trata de… Jon Snow. La canción de Hielo y Fuego es la canción del otrora bastardo de los Stark. Y si de algo sirve nuestra experiencia viendo este show por siete años, sabemos que significa mucho el hecho de que, mientras se nos revelaba este nombre, veíamos al mismo Jon Snow follar con su tía. Está claro que el desenlace de esta historia girará en torno a este culebrón de profecía-tía-bastardo.

 

El Rey de la Noche y su dragón, Viserion

No sé ustedes, pero esos cinco minutos que le tomó a Viserion derretir una pared de hielo milenaria, han sido los más gratificantes de toda la serie. La animación por computadora es algo que nunca se había visto en la televisión, y muchas películas de Hollywood darían su alma por tenerla. Las imágenes fueron espectaculares, desde los distintos ángulos que nos enseñaron del ataque, hasta el mismo color del fuego, el cual era una de las preguntas que nos quedaban del capítulo pasado. Por si no lo recuerdan, la primera escena de la serie fue con un white walker; una niña para ser exactos. Esa promesa que nos hicieron en los primeros cinco minutos finalmente nos la van a cumplir, la próxima temporada. Ese fue el significado de esta monumental y ardua escena de dragón, después de tantos años de escuchar que el invierno se acercaba, de recolectar pistas sobre los niños del bosque y la obsidiana, finalmente vimos caer al último (y gran) obstáculo para que se de ese fatídico encuentro entre los zombies medievales y el hombre del oeste.

 

 

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