La vida como en el póker: muchas veces un jugador que constantemente está mintiendo, amenazando con tener las mejores manos, se sale con la suya cuando sus contrincantes, hartos de sus mentiras, se atreven a retarle su bluff, solo para descubrir que en esa mano el audaz jugador sí tenía la mano ganadora. Algo similar jugó Game of Thrones con nosotros en lo que prometía ser su capítulo más –si no épico– sí desmoralizante para las esperanzas de supervivencia de nuestros personajes favoritos.

Game of Thrones, a base de reputación y de temporadas de crueldad hacia los fans, nos hizo creer hasta el último minuto de este episodio, y vaya que hasta el último minuto, que ahora sí en verdad todo estaba perdido. Los escritores de la serie se habían ganado a pulso el que los creyéramos unos loquillos, que podrían matar a TODOS los personajes de un solo tajo, y que el Rey de la Noche se quedaría con todo. Preguntas que seguro corrían por nuestra cabeza: ¿y ahora quién podrá ayudarnos? ¿de qué se van a tratar los tres capítulos que faltan? ¿qué carajo va a hacer Cersei ahora ella solita?

Pues no.

Nada de eso. Al final de cuentas todo el arco de los White Walkers terminó en un capítulo bastante épico, eso sí, con una construcción de tensión in crescendo orquestada a la perfección, imágenes impresionantes de dragones, secuencias dignas de las mejores películas de zombis y una banda sonora que superó todo lo anterior; pero, a final de cuentas, convencional y por qué no, hasta anticlimático. No solo nada más se atrevieron a darle muerte a personajes periféricos en el mejor de los casos, resulta que todo el rollo del Rey de la Noche, todas las historias milenarias, todas las profecías (¿y el príncipe prometido?), todo el miedo y todo el poder para convertir dragones en dragones zombis, se acababa con una puñalada en la tripa. Beric aguantó más.

Pero bueno.

La batalla fue épica en cantidad y calidad en cuanto a valor de entretenimiento se refiere. Pero seguimos manteniendo que para este tipo de historia sigue imperando la ley de la fuerza bruta: la calidad en la historia está cuando al villano no se le puede vencer con fuerza bruta, entiéndase Agent Smith (The Matrix)/Lord Voldemort/(Harry Potter)/el Guazón (The Dark Night) vs. Ultron (Avengers: Age of Ultron)/Ivan Drago (Rocky IV)/Ares (Wonder Woman). La fuerza bruta no requiere ingenio, los mejores villanos viven del ingenio.

¿Qué sigue para Game of Thrones? Pareciera ser que un poco de sadismo, porque Cersei tiene la mesa servida y no sabemos cuántos dragones les quedan a los buenos (si es que no hemos visto los avances del episodio de la próxima semana). Game of Thrones tiene tres episodios de vida para volver a sumirnos en una crisis y luego entregarnos el gran final. ¿Están listos los escritores/creadores de la serie para despedirnos con un final agridulce, tal y como merecemos? ¿O será que desde la temporada pasada nuestra suerte ya estaba echada al convencionalismo?

 

P.d. Gracias a HBOGo y Claro Video por hacer, de una experiencia de hora y media, dos horas de pixeles y pausas buffereadas llenas de ansiedad.

 

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