Producción: Goliath
Creadores: David E. KelleyJonathan Shapiro
Año: 2016
Plataforma: Prime Video

 

En 5 líneas esta serie:

Es un drama judicial

Tiene grandes actuaciones

Tiene buen guion

Tiene buena musicalización

Puede resultar antclimática para los ajenos al género

 

   

 

La de David y Goliat es una de las historias arquetípicas sobre la asimetría de poder. David es el clásico underdog que, con determinación, astucia y destreza, más que con músculo y volumen, logra salir avante. En este mito bíblico, es un hombre el que vence al descomunal Goliat, un gigante a quien muchos consideraron imposible derrotar.

Goliath, producción original de Amazon Prime Video, recupera el concepto anterior y lo adapta a un mundo codificado por los géneros del thriller judicial, la historia de amor y la hard boiled comedy. En este contexto, David es el abogado Billy McBride y lo interpreta Billy Bob Thornton. Durante la primera temporada, a este cínico litigante venido a menos lo atormentan las culpas y su adicción al alcohol. Por petición de una colega, él acepta trabajar en un caso que lo lleva a enfrentar su pasado. Desde un inicio, Billy se inclina por defender los intereses de Rachel Kennedy (Ever Carradine), una mujer convencida de que su hermano en realidad falleció durante un accidente que posteriormente fue pasado por suicidio. Borns Technology, empresa dedicada al desarrollo de armamento militar, según su teoría, es la verdadera responsable de esta pérdida y, con la ayuda de Billy, podría verse obligada a reconocer su culpa públicamente y a indemnizar a la familia de su clienta.

Pero, y en este caso, ¿quién es Goliat? Donald Cooperman, el antiguo aliado y amigo de Billy —representado por el legendario William Hurt— es quien defiende a Borns Tech. Cooperman, socio principal de un bufete influyente y corrupto, aborrece y envidia a Billy con todo su ser e, inevitablemente, con su adversario tirando de la hebra equivocada, se ve obligado a enfrentarse contra él en un juicio que los llevará a ambos a conocer y reconocer sus respectivos confines e identidades. Los ideales de un pequeño abogado arruinado, que busca redimirse, chocan contra el maquiavelismo, el resentimiento y la prepotencia que se encarnan en la figura del monstruoso jurista, dedicado a proteger las corruptelas del complejo industrial-militar estadounidense.

Ya renovada para una segunda temporada, esta serie, que apenas se conforma de ocho capítulos, es un ejemplo más de la calidad cinematográfica que hoy han alcanzado producciones enfocadas a la distribución por Internet y que se hacen, en principio, para la pantalla chica. En este sentido, Goliath no tiene nada que pedirle a una película de Hollywood: su reparto es de primera, los personajes son notables, las actuaciones y el guion son del más alto nivel, la cinematografía es casi impecable, la musicalización, eficaz, etc. En suma, se trata de una muestra de lo que Amazon es capaz de hacer y de un signo de cómo el destino de los estudios y las productoras está inevitablemente unido al de sus canales de distribución y al cambio tecnológico. Así como HBO apostó a integrar hacia adelante el streaming de sus producciones audiovisuales, Amazon —una goliat del e-tail (retail electrónico)— ha demostrado que tiene la visión y los recursos suficientes para integrar hacia atrás y competir contra las más grandes y tradicionales productoras de cine. Y en esta lucha de proporciones bíblicas, la pantalla chica ha evidenciado, una y otra vez, que es una digna adversaria de gigantes.

 

 

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