Tras meses de ausencia, el regreso de la Cineteca Nacional ha sido un pequeño respiro para festivales, muestras y cineastas independientes que persiguen las pantallas con gran emoción para mostrar sus obras. En un momento donde pareciera que el cine tiene poco espacio en la nueva normalidad, se ha ido demostrando que su lugar en la sociedad es y siempre será necesario.

Por ello, no podía faltar el regreso también de la Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional, que retoma la edición primaveral para esta temporada otoñal convirtiéndose así en la única muesta del año, lo que la hace, sí o sí, más imperdible que de costumbre.

Aquí te dejamos nuestras recomendaciones de su edición 68 que está por celebrarse del 13 al 30 de noviembre en el recinto de Xoco, para posteriormente dar su tradicional recorrido en el resto de la ciudad y allende sus fronteras, así como en el interior de la república.

 


 

 

Beanpole: una gran mujer (Kantemir Balagov, Rusia, 2019)

 

La joven promesa del cine ruso,  Kantemir Balagov, presenta en su segundo trabajo un drama histórico que explora las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial a través de la historia de dos amigas viviendo en un Leningrado posguerra. Un estudio de personaje, de la profunda herida que deja la violencia y el estrés postraumático que hizo al joven cineasta de veintiocho años ganador del premio de la crítica en el Festival de Cannes en 2019.

 


 

 

Lazos de Familia (Kean Loach, Reino Unido-Francia-Bélgica, 2019)

 

El octagenerio cineasta británico Ken Loach y su guionista de cabecera Paul Laverty, vuelven tras su laureada Yo, Daniel Blake (2016), a contarnos sus crónicas de la clase trabajadora en la época contemporánea, en la que una familia intenta superar los estragos de la crisis financiera del 2008 con la ayuda del autoempleo y el emprendendurismo que ofrece el comercio por internet. No obstante, con el tiempo entenderán que los nuevos modelos comerciales poco ayudan al pequeño empresario y al contrario, este termina autoexplotado y desamparado.

 


 

 

Hasta Siempre, Hijo Mío (Wang Xiaoshuai, China, 2019)

 

Wang Xiaoshuai es un cineasta chino que usualmente se le anexa a la sexta generación de la filmografía de aquella nación, que comprende a los cineastas independientes de la década de los noventa. Su más reciente filme, Hasta Siempre, Hijo Mío,  habla del paso del tiempo de por lo menos varias décadas en el lejano oriente a través de dos matrimonios que son testigos de los cambios políticos, sociales y económicos que ha atravesado la China desde finales del siglo pasado y hasta el presente.

 


 

 

Divino Amor (Gabriel Mascaro, Brasil-Uruguay-Dinamarca-Noruega-Chile, 2019)

 

Tras las fascinante Buey Neón (2015), el brasileño Gabriel Mascaro regresa con Divino Amor (2019), una distopia romántica que explora las caras del fanatismo, el sectarismo y la libertad donde un grupo religioso es el encargado de dictar las relaciones románticas y gustos de las personas, quizá como lo hizo Lanthimos con La langosta (2013), pero con tintes más de ciencia ficción y un estilo onírico. La cinta es retratada por el mexicano Diego García, quien te apetecerá si disfrutas de los estilos neón de otros cineastas como Winding Refn.

 


 

 

La Portuguesa (Rita Azevedo Gomes, Portugal, 2018)

 

La legendaria cineasta portuguesa Rita Azevedo Gomes recibió el año pasado en nuestro país una retrospectiva de su obra íntegra que avivó la fascinación del público mexicano por esta multidisciplinaria artista, que también se ha dedicado al teatro y otros medios. Quien alguna vez fue colaboradora del también legendario Manoel de Oliveira cuenta con un estilo característico, parsimonioso, que puede ser apreciado en La Portuguesa, adaptación del cuento del austriaco Robert Musil ambientado en la Europa medieval, donde una joven noble debe mantener un largo confinamiento.

 


 

Bonus:

 

 

Vivir Su Vida (Jean-Luc Godard, Francia 1962)

 

Jean-Luc Godard es un nombre que siempre causará revuelo en las esferas cinematográficas por sus aportaciones al lenguaje audiovisual, desde su etapa temprana con la nueva ola francesa, hasta sus ensayos filmados recientes que cuestionan la hegemonía de la imagen. No obstante, como último cineasta vivo de su generación, es importante de tanto en tanto volver a sus obras clásicas, por ello, la restauración del clásico de culto de 1962, Vivir Su Vida es una pieza importante para apreciar en pantalla grande. En ella Godard nos compone doce episodio en la vida de una joven que tiene que recurrir al trabajo sexual para sobrevivir.

 

 

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