Mr. Robot está por el camino correcto para consolidarse. La primera temporada nos sorprendió a todos con su fotografía, temática y excelentes interpretaciones; mientras que la segunda logró volver a sorprendernos cuando creímos que ya no era posible; ahora, la tercera temporada tiene la misión de demostrar que puede hacer con nosotros lo que les plazca.

Si tienen ganas de revivir viejas glorias aquí les dejamos los mejores momentos para que recuerden por qué Mr. Robot golpeó tan duro.

 


 

10. Elliot detiene el ataque a Evil Corp

 

Al ser el primer episodio era importante anunciar lo que nos esperaba durante el resto de la serie. Justo cuando comenzábamos a vislumbrar el profundo desagrado que sentía Elliot por el sistema, Evil Corp fue atacada y Allsafe debía defenderlos. Ahora descansaba sobre sus hombros la responsabilidad de frenar el ataque. Gracias al gran mérito de ser verosímil, se nos regaló una secuencia que no entendíamos por qué era tan emocionante: con únicamente una computadora, servidores, muchos cables y acompañada por un soundtrack perfecto.

 


 

 

9. ¿Un mal día en la oficina?

 

Tyrell Wellick llegaría a ser otro gran personaje de la serie, así que en el episodio tres nos darían los primeros minutos donde nos dejan ver toda su obsesión con cada uno de los detalles y su aspiración por el puesto de CTO en Evil Corp. Mientras prepara su propuesta se mira en el espejo, corrigiendo sus gestos y sus titubeos con cachetadas. Finalmente, Tyrell no fue escuchado y se le informó que ya había otro aspirante para el puesto. Corte A lo vemos pagarle a un vagabundo para que este sirva para descargar la frustración de su fracaso. Ver a Tyrell en esta secuencia fue un detonador absoluto.

 


 

8. El Dark Army es real

 

Hasta este momento el Dark Army únicamente había sido mencionado, una poderosa organización hacker en China comandada por un líder que hace a todos temblar con sólo ser nombrado y que aparentemente podían tirar los respaldos de Evil Corp con gran facilidad si así decidieran hacerlo. Sin embargo, aún no podíamos dimensionar el poder que realmente tenía. Cuando el FBI decide hacer un viaje a China para investigar al respecto, no podían quedarse con las manos cruzadas. Un excelente plano secuencia.

 


 

7. Elliot derrota a Mr. Robot con adderall

 

Después de aceptar que Mr. Robot es parte de él, Elliot comienza una vida rutinaria alejado de las computadoras. Así se inicia una pugna por el control, mientras Mr. Robot le exige a Elliot retomar el plan para desmantelar Evil Corp, este se muestra terco y decidido a no volver a ser manipulado ni a ceder ante las provocaciones. La solución que encuentra es sencilla: adderall, una droga que le permitiría a Elliot deshacerse de Mr. Robot. Sin embargo, la influencia de su padre es tal que es capaz de inducirle una alucinación en la que es secuestrado y obligado a consumir cemento a través de un embudo, con el objetivo de expulsar todo el adderall consumido a través del vomito. Pero Elliot nuevamente se aferra, de entre su vomito encuentra nuevamente las pastillas y procede a consumirlas, saliendo victorioso en este primer round en contra de sí mismo.

 


 

6. Darlene y  la investigación del FBI

 

Durante la segunda temporada se introdujo el personaje de la agente Dominique DiPierro, sin embargo este parecía no tener rumbo. Siempre que Dom se encontraba siguiendo una pista importante, había algo que le impedía consolidarla. Elliot y los demás parecían entonces a salvo, nuestros héroes eran personajes con suerte y el FBI no sabía absolutamente nada. Cuando la agente DiPierro le enseña el avance de su investigación y comienza a explicar en qué consiste, el rostro de Darlene lo dice todo. Ver el pizarrón con la telaraña de pistas nos hizo replantear lo que creímos haber visto a lo largo de la temporada, y es que si volvemos a ver algunos detalles de los interrogatorios, nos damos cuenta nosotros debimos saber que el FBI sabía todo.

 


 

5. Elliot atrapado en un episodio de Alf

 

Por si no nos había quedado claro, la influencia de Mr. Robot llegó a niveles descarados; mientras que en la primera temporada lo vimos manipular a Elliot cuidadosamente, el ser descubierto como una parte de sí mismo lo llevó a utilizar otras estrategias. Aunque las razones por las cuales protegió a Elliot en esta ocasión quedan a discusión, y aunque este ya había podido luchar en contra de Mr. Robot, hay que resaltar su habilidad para construir una cortina de humo tan poderosa: tomar toda la angustia de Elliot y convertirla en un episodio de comedia ochentero, con pantalla cuadrada, colores saturados y un cameo de Alf incluido.

 


 

4. Yo soy Mr. Robot

 

Seamos sinceros, ya todos empezábamos a sospechar que Mr. Robot era Elliot. Sin embargo, la tensión se mantuvo hasta el último momento, después del beso a Darlene que quebró todo y descubrir que Mr. Robot era su padre, ¿Elliot los olvidó, realmente está muerto? ¡Si incluso vimos a Elliot arrojándolo por la ventana! Aunque ya se había utilizado este recurso narrativo antes, finalmente la primera temporada utiliza una técnica de hibridación –bastante válida, por cierto– que logró su cometido. Era tan obvio que hasta el mismo Elliot se siente humillado ante su amigo imaginario: “¿me vas a hacer decirlo, no es cierto? Yo soy Mr. Robot”.

 


 

3. Elliot y su burbuja

 

Si el giro de tuerca que se dio en la serie al descubrir que Mr. Robot es Elliot había sido bien logrado, a muchos aún nos costaba creer que en la serie pudiera haber otro momento parecido. Ya no somos tan fáciles de manipular, ni de engañar, ¿no es cierto? Si bien no podíamos confiar en Mr. Robot, nunca nos esperamos que la mentira viniera de Elliot, ¡pero si ya éramos amigos! Cuando Krista le pregunta en dónde cree que está, no tiene más remedio que finalmente confesar ante nosotros que nunca estuvo aislado por su cuenta, sino en prisión: “el control a veces puede ser una ilusión, pero a veces necesitas una ilusión para mantener el control… sé lo que estás pensando y no, no te mentí, todo esto realmente sucedió y esta fue mi manera de afrontarlo. Pero ahora, quisiera que pudiéramos confiar el uno en el otro nuevamente”. Por segunda ocasión la serie jugó con nosotros, ¿lo lograrán una tercera?

 


 

2. Diálogos con Whiterose 

 

Las primeras menciones del Dark Army nos hicieron pensarlo como un concepto lejano y exagerado, un líder llamado Whiterose. Pudimos incluso apostar a que este concepto trillado era de donde podría flaquear la serie. Cuál fue nuestra sorpresa al ver a B.D. Wong vestido de mujer con ese porte lleno de poder, oh, perdónanos Sam Smail. Whiterose salió de las sombras con una intensidad abrumadora; su obsesión por el tiempo y por ende sus diálogos apresurados que generan muchísima desesperación, no eran más que una probadita de lo que este personaje tenía para mostrarnos. Si bien el diálogo introductorio que sostuvo con Elliot fue no apto para ansiosos, la secuencia con Angela nos llevó hacia un lugar oscuro del que no pudimos salir por más de quince minutos. Un par de joyas, recordando que se ha anunciado que Whiterose tendrá mayor participación en la tercera temporada.

 


 

1. Where is my mind?

 

Cuando Tyrell se encara a Elliot para exigirle ser parte del plan y lo vemos colocarse sus guantes (recordando la escena del vagabundo) parecería que nada bueno saldría de ahí. En este punto, ya estábamos completamente sacudidos, saber que Elliot era Mr. Robot fue un golpe fuerte, pero de alguna manera aún se sentía un vacío.  Sin embargo cuando un piano comenzó a sonar de manera bastante familiar todo miedo desapareció, así como Elliot le explicó el plan a Tyrell, así nosotros por primera vez sentimos que realmente sabíamos todo. El paralelismo había sido finalmente completado: escuchar Where is My Mind? justo antes de tumbar a la organización financiera más poderosa del mundo, es sin duda el mejor momento de Mr. Robot.

 


 

BONUS: Elliot rompiendo a Bill

 

Con poco tiempo para poder acceder al segundo nivel y Bill estorbando, Mr. Robot lo convence de que la única oportunidad que tienen es romper al pobre hombre. Después de pensarlo, finalmente decide hacerlo pedazos. “Piénsalo, Bill. Si usted muriera ¿le importaría a alguien? ¿le importaría de verdad?” un diálogo cruel que aún atormenta a Elliot.

 

 

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