Producción: Black Panther
Dirección: Ryan Coogler
Año: 2018
Palataforma: Cartelera

 

En 5 líneas esta película:

Es una celebración a la historia de la comunidad afrodescendiente

Tiene una particular atención al detalle

Toca temas poco mencionados en el cine de súper héroes

Tiene un buen reparto

No pierde el factor entretenimiento

 

   

 

Previo al cierre de la tercera fase del Universo Cinematográfico de Marvel (de aquí en adelante UCM) aparece una de las cintas más anticipadas, pero a la vez más desconocidas de la franquicia, llamada a secas: Pantera Negra. Se trata de la primera cinta del UCM que cuenta con un protagónico afroamericano (aquí recordamos a Wesley Snipes), que a su vez cuenta la historia del primer súper héroe afro de la historia de la industria mainstream de los cómics norteamericanos.

Pantera Negra nace de la mente de Stan Lee y Jack Kirby en 1966, siendo su primera aparición en el #52 de Los Cuatro Fantásticos. En el momento, la tensión por la segregación racial era un tema delicado en Estados Unidos, sin embargo este fue creado antes del grupo Panteras Negras, que estaba fuertemente involucrado en protestas y movimientos a favor de la comunidad afroamericana. Al personaje, encarnado por Chadwick Boseman, lo conocimos en Capitán América: Guerra Civil (Hermanos Russo, 2016) aunque desde varias cintas atrás se le había hecho referencia a su país, Wakanda.

Pese a que es uno de los héroes más importantes para el mundo Marvel, en su primera aparición en el cine, el personaje fue un misterio para la mayoría y su creciente hype fue aumentando la expectativa hasta por los cielos. La cinta es dirigida por el fresco Ryan Coogler, quien dirigió Frutivale Station (2013) y Creed (2016), esta última la séptima secuela de Rocky. Los hechos toman lugar pocos días después de la Guerra Civil, luego de que Zemo asesinará al rey de Wakanda, T’Chaka y dejara a su hijo T’Challa con la carga del rey.

Existen una serie de motivos para considerarla una cinta sui géneris dentro del canon marvelesco, quienes usualmente nos presenta historias ligeras, sin mayores complicaciones, que poco se mete en asuntos como la política y se preocupa más por armar un entramado gigantesco que sirva como antesala para la próxima Guerra del Infinito. Pero Pantera Negra es una cinta que encuentra su propia voz en una serie de elementos que en la combinación correcta nos ofrecen una obra rica en contenido. Las historia sin duda nos recuerda mucho a los dramas shakespearianos, o más preciso, a sus iteraciones más ligeras como El Rey León (Minkoff, Allers, 1997).

En la historia, T´Challa se prepara para ser un buen rey, pero la llegada de su viejo rival, Ulises Klaw y un joven wakaniano del que nadie sabía nada, Erik Killmonger (Michael B. Jordan repitiendo trabajo con Coogler), arman un lío que roza en lo político y muestra ecos de posturas similares pero adversas, como las de los pensadores Martin Luther King y Malcom X. No obstante, lo más relevante de la película es quizá un personaje amorfo y simbólico: Wakanda. De esta nación ficticia conocemos su historia, raíces, pensamiento y costumbres. Apreciamos la diversidad de su gente, sus ropas, sus canciones y lo avanzado de su tecnología; nos encariñamos con ella y queremos formar parte de sus tribus, porque aquel país lleno de un metal extraño, muestra una riqueza más allá de los recursos naturales del entorno. La ficticia nación es una celebración por su gente, su historia y su cultura. Es un reconocimiento de sus personajes, desde la monarquía, la milicia (las Dora Milaje que roban escenas) y hasta las tribus marginadas. Puede que un poco de ese carnaval se robe tiempo para la acción a la que nos tiene acostumbrados Marvel, no obstante demuestra una confianza plena y libertad para sus realizadores, de modo similar al caso de Mujer Maravilla (Jenkins, 2017).

Luego de altibajos como El Hombre Hormiga (Reed, 2015) o Dr. Strange (2016), preocupados más por presentarnos a un personaje y validarlo como un héroe tras una serie de pruebas, Pantera Negra muestra todo un universo por descubrir y que seguramente cambiará la historia del MCU, una dosis revitalizante de un universo gastado y viciado por sus propias predecesoras.

Estamos ante un caso particular en el que la maquinaria cinematográfica se da cuenta de que las películas verdaderamente auténticas se consiguen con algo qué decir más allá del entretenimiento (aunque sí tiene más de esto que de lo otro) y así como en su tiempo Pantera Negra fue una revelación, su versión cinematográfica deja de nuevo la vara en alto para futuras producciones.

 

 

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