Producción: Patriota No Deseado
Creador: Hasan MinhajPrashanth Venkataramanujam
Año: 2018
Plataforma: Netflix

 

En 5 líneas esta serie:

Es un show de sátira política y social

Tiene una producción es dinámica y actual

Es de temáticas amplias y bien presentadas

Maneja una conducción fresca y entretenida

Tiene muchas referencias a la cultura pop estadounidense

 

  

 

En 2017, el especial de stand up, Homecoming King, le valió buenas críticas al comediante de origen indio/musulmán Hasan Minhaj debido al íntimo retrato de migración que plantea. Pero su carrera ya había despuntado desde su aparición en el festival de comedia de Montreal en 2014. Su trayectoria se cimento aún más con su colaboración en The Daily Show durante cuatro años. Actualmente con Patriota No Deseado, Minhaj tiene el reto de renovar la sátira política que tantos frutos ha dado a comediantes como Bill Maher, Stephen Colbert y por supuesto al retirado Jon Stewart.

Como presentador, Hasan pasaría como un VJ de MTV que le imprime dinamismo a una comedia sustanciosa y delicada, pues cada episodio de Patriota No Deseado toca asuntos actuales. Desde la moda cool hasta la migración. El filtro por el que pasan las temáticas es bien curado por el equipo de escritores, para que en veinticuatro minutos se ponga sobre la mesa los hechos necesarios para la comedia y la critica sin caer en suposiciones y arrebatos. Quizá el único problema es que toma muchas referencias de la cultura estadounidense y hace que se pierdan algunos chistes.

El convulsionado panorama socio-político, tan lleno de absurdos e ironías, que en los medios especializados se ha tornado material, sobrevalorado y frívolo, para la comedia es un campo fértil que no para de regalar obscenas realidades. Recuerdo a varios analistas políticos alardeando con confianza que Donald Trump nunca llegaría a la presidencia. Y por otro lado, los monólogos cómicos de los late shows no compartían con la misma ingenuidad la llegada ese pronostico fallido. La debacle moral y el horror social son problemas que conocemos pero al mismo tiempo ignoramos en su génesis porque nos duele como sociedad. El humor nos convence sutilmente de dicha realidad haciéndolo más pasadero, pero el mayor logro de la comedia política es el de hacer esta consciencia de esta realidad.

Recientemente Netflix cedió ante una tropelía disfrazada de orden judicial del gobierno de Arabia Saudita para retiraren aquel país un episodio de Patriota No Deseado. Dicho episodio trata sobre el gobierno dictatorial del príncipe Mohamed bin Salmán. Una situación fútil en un show de comedia se tornó en el delicado desencuentro político de una cadena global que limita la libertad de expresión cuando un insensato siente amenazados sus intereses. La incongruencia por un lado es lastimosa, pero por el otro, la polémica renueva el interés por el contenido que se pretende censurar. Y saca a flote la relevancia que shows como este pueden llegar a tener cuando un vistazo cómico retumba más que una nota diplomática. “El payaso no tiene nada que perder, y el rey nunca puede perder lo que tiene. Todos los demás mienten o se callan o no lo dicen todo ante el temor de caer al nivel del bufón mientras intentan escalar hacia el rey.” Decía el dramaturgo Jonathan Miller.

 

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