Producción: Sense8
Directora: Lana Wachowski
Año: 2018
Plataforma: Netflix

 

En 5 líneas esta película:

Es el episodio final de la serie

No vemos más las locaciones originales

Los personajes secundarios tienen más acción

El montaje continúa sorprendiendo

Es más un buffet de fan service

 

 

 

Antes que todo, dejemos en claro lo siguiente: cuando utilizo el término fan service, personalmente lo hago como algo bueno; para mí, más que ser algo redundante para ganar la gracia de los fans, es un obsequio a la lealtad de quienes siguen algo con pasión. Ya que quitamos eso del camino, sigamos.

Tal y como los Sensates en el mundo, el episodio final de la serie se siente casi como un milagro. Cuando Netflix anunció por estas mismas fechas del año pasado que debido a los altos costos de producción habían decidido cancelar esta producción original, los fieles seguidores estaban listos para salir a tomar las calles. Un par de días más tarde, Lana Wachowski (cocreadora de la serie al lado de su hermana Lilly y J. Michael Straczynski) anunció que se daría cierre a la historia con un especial de dos horas a estrenarse en 2018. Resurrección. Más tarde, empezó a circular una pregunta importante: ¿Un especial sería suficiente para concluir una serie completa?

Sí lo fue.

Muchos cabos sueltos quedaron al aire cuando se anunció la cancelación; entre el secuestro de Wolfgang y el compromiso de Nomi y Amanita. ¿Qué iba a pasar con Whispers? Este especial no nos echa en cara todos estos asuntos sin resolver al primer minuto, sino que se toma su tiempo para ir exponiendo cómo todo lo que no cerró en el episodio anterior, ha modificado, para bien o para mal, la situación de todos los Sensates ahora que los volvemos a ver. Las locaciones principales que conocimos y recorrimos durante las primeras dos temporadas son ahora remplazadas por dos nuevas que sirven como base de operaciones y plaza de acción ahora que todas las reglas del juego han cambiado, y tal como en otros capítulos, cada nueva ciudad tiene un papel más que ubicación.

Las secuencias de acción y el montaje en general siguen siendo impecables, y no únicamente las peligrosas persecuciones o las impresionantes escenas de pelea, pero la coordinación con la que los protagonistas cambian de un plano a otro mientras interactúan con personas que pueden o no estar presentes, incluso las siempre bienvenidas orgías sensoriales que todos amamos. A casi veinte años de haber dirigido The Matrix (1990), Lana Wachowski todavía se las sabe bien y bonito.

Doona Bae, Jamie Clayton, Tina Desai, Tuppence Middleton, Max Riemelt, Miguel Ángel Silvestre, Brian J. Smith y Toby Onwumere interpretan a los ocho Sensates principales con una química en pantalla tan orgánica que uno creería que fueron entrenados toda su vida para estos roles. Su evolución ha sido constante a través de la serie. Durante la primera temporada los vimos adaptándose a su condición de Sensates, adaptándose a sus ocho nuevas vidas al tiempo que lidiaban con problemas personales cada quién por su lado. Ellos eran sus propios antagonistas. En la segunda temporada, ya adecuados a ser lo que son, tienen como villano principal a Whispers y la organización que está tras ellos. En este episodio final, además de todo lo anterior, se enfrentan a otros grupos de Sensates en una guerra civil que finalmente termina de explicar la cualidad de un Homo Sensorium.

Uno de los grandes puntos a favor del especial es que reúne a todos los personajes considerados secundarios y los vuelve tan protagonistas como los otros ocho; así, un variopinto y entretenido grupo de amigos y amantes se unen en esta escaramuza por la supervivencia de una especie que ni siquiera debería existir. Si bien es bastante increíble que todos los nuevos del grupo entiendan y acepten la condición del Sensate en cuestión de minutos y sin el más mínimo titubeo, la verdad es que los guiones de esta serie en particular jamás han intentado imitar a la vida y eso es algo que hace a las Wachowski ser las cuentacuentos que han llegado a ser.

Entre explosiones en el cielo y fiestas en la Torre Eiffel, el cierre es bastante definitivo y satisfactorio para aquellos que siguieron esta original de Netflix con cariño a través de estos pocos años. Se nota que la última secuencia fue tejida especialmente para el disfrute de los fans, como un atento agradecimiento por el amor disparado hacia todo el proyecto y, la verdad es que es bonito y está bien.

 

 

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