Posiblemente, la gran mayoría de los usuarios de Netflix no han visto The Wire y por ende tampoco sepan quien es David Simon. La primera es creación del segundo. The Wire es considerada por los que saben como una de las tres integrantes de ese triunvirato de la mejor serie de televisión de la historia (The Sopranos y Breaking Bad completando el círculo). En cinco temporadas, la serie, por primera vez en la historia de la televisión, logró conjugar en un solo producto una visión de comentario social y entretenimiento fidedigno a la realidad que intentaba representar. David Simon, originalmente un periodistca radicado en Baltimore, vertió todo el conocimiento que tenía, a raiz de su profesión, sobre el bajo mundo de una de las ciudades más peligrosas de la Unión Americana, en un guion que además de señalar, proponía y más importante aún, entretenía. The Wire se terminó justo cuando lo tenía que hacer, sin necesidad de transformarse en algo que no era, ni de extenderse más allá de su ciclo natural por cuestiones comerciales. David Simon tuvo otros intentos, el mejor de ellos Treme, otra serie de HBO sobre el Jazz y la cultura en general de Nueva Orleans. No obstante, el creador no había tenido a su mando un proyecto de gran envergadura, hasta que en 2017 se estrenó The Deuce (puedes leer nuestra reseña de la primera temporada aquí).

Tal vez es injusto exigirle a cada producción de David Simon el mismo filo que mostró con The Wire, no obstante, el proyecto de The Deuce por sí solo nos recuerda mucho a aquella serie, sobretodo debido a la grasita que viene incluida con la historia: el mundo de las sexoservidoras en el Nueva York de los setenta y sus proxenetas, quienes, según se nos cuenta, formaron parte de la naciente industria de la pornografía. Seguramente algunas de las dinámicas entre los personajes le recuerdan al mismo David Simon lo que era escribir el destino de McNulty y compañía. No obstante, quienes esperábamos el regreso a la visión de la calle de David Simon nos quedamos un poco con las ganas. Es verdad que en The Deuce hay suficiente material Solo Adultos que escandalizaría a cualquier tía, a final de cuentas es HBO, pero pareciera que la serie está más preocupada por pintarnos un lugar y una comunidad en la que nos da ansiedad social por no ser parte de ella. Un Nueva York de los setenta donde estar en contubernio con la mafia es lo mejor que nos puede pasar para nuestra carrera profesional, donde los padrotes son tan simpáticos como letales y donde en general todo está bien mientras sepan tu nombre. Pareciera ser que las historias de David Simon ha sido gentrificadas, así como la misma avenida 42 (The Deuce) hoy en día es la tierra de los espectaculares digitales y turistas engañados que creen que eso en Nueva York.

The Wire creó toda una serie de personajes, de ambos lados del espectro moral, cuyas ambigüedades estaban diseñadas para darnos el mensaje de que el bien y el mal muchas veces es algo difuso. Pero existía también un sentimiento de peligro, de no confiar demasiado en uno y otro personaje, de no encariñarnos demasiado con nuestro favorito, porque en cualquier momento se nos volteaba la situación. Y más importante aún, en The Wire, los finales felices no eran los únicos que existían.

The Deuce es apenas una serie con una temporada y media, por lo que aún no debemos juzgarla como una obra terminada. No obstante, en un mundo en el cual HBO esta produciendo éxitos de izquierda a derecha, nos preguntamos cuál va a ser ese elemento especial que va a mantener a The Deuce en la alineación. Después de todo, el sexo solo te lleva hasta cierto punto, inclusive en HBO.

 

 

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