Producción: Triple Frontera
Director: J.C. Chandor
Año: 2019
Plataforma: Netflix

 

En 5 líneas esta película:

Es de acción con pizcas de drama

Cuenta con los talentos jóvenes del momento en Hollywood

Está escrita por Mark Boal, guionista de Zero dark thirty (2012) y Hurt locker (2008)

Es una crítica soslayada de la situación de los veteranos estadounidenses

No deja de ser narcocultura vil

 

  

 

Simón Bolívar dijo que Estados Unidos estaba destinado a plagar a las Américas con miseria. Y ahora esa miseria está en mi casa.

–El Yayo (Ghost Recon Wildlands)

 

En medio de la Amazonia existe la unión de tres países: Brasil, Colombia y Perú, usando el afluente del río más grande y caudaloso del mundo como línea fronteriza natural. El portuñol es lengua franca, el tráfico de droga es constante y prácticamente libre de retenes, pues la seguridad de los tres países se encuentra en condiciones deplorables. Esta problemática poco tiene que ver con la cinta que dirige J.C. Chandor, coescrita por el ganador del Oscar (Hurt Locker) Mark Boal.

Pope (Oscar Isaac) es un asesor en terreno investigando a un narcotraficante al sur del continente americano. Su informante, Yovanna (Adria Arjona), le dice que conoce el paradero del capo y de paso su fortuna. Esto se presenta como una oportunidad para Pope por lo que decide contactar a sus compañeros en su antigua unidad de fuerzas especiales: Ironhead (Charlie Hunnam), quien se dedica a dar pláticas a veteranos; Redfly (Ben Affleck), el antiguo líder del equipo que trata de mantenerse a flote con muchos esfuerzos en el negocio inmobiliario, aunque las deudas lo abruman junto con un alcoholismo en aumento; Miller (Garrett Hedlund), quien se gana la vida en el circuito local de artes marciales mixtas; y Catfish (Pedro Pascal), quien ha perdido su licencia de vuelo por trasiego de estupefacientes. Los cinco se ven empujados por diversas razones a emprender la operación al corazón de la selva para encontrarse con sus ambiciones.

En varias publicaciones he demostrado mi gusto por un videojuego: Ghost Recon Wildlands. Desarrollado por Ubisoft con licencia de Tom Clancy, el título nos pone en los zapatos de Nomad, el líder de un escuadrón de fuerzas especiales desplegado en Bolivia para diezmar un cartel mexicano que ha infiltrado el país para producir cocaína. Estoy de acuerdo que la premisa podría parecer ofensiva (la trama es uno de los problemas que tiene el juego), aunque ciertas cualidades como el género (shooter táctico), un mapa enorme con clima dinámico y ciclo de veinticuatro horas continuo, un motor físico casi real, así como una inteligencia artificial desafiante, lo hacen un título interesante.

Pero, Solís, ¿qué tiene que ver tu estúpido videojuego con una película como esta? Lo mismo que mencioné en la reseña de Sicario: Día del Soldado. ¿Que tienes una fijación con mezclar cosas que no vienen al caso como dioses egipcios y narcotráfico? No: todas estas secuencias y situaciones son parecidas a un juego que ya tengo tiempo jugando, (GRW), inclusive las secuencias más sangrientas. Y no sé si se vaya haciendo esta premisa una constante o solo es que mi paranoia las confunda. Ahora bien, el parecido con la cinta lo liga con otro detalle: el actor de doblaje que hace la voz de Nomad, René García –el hombre de la voz en español de Vegeta, para mayor identificación– hace la voz de Ben Affleck. Lo cierto es que la temática entre Triple Frontera y el título en cuestión tienen demasiadas coincidencias tanto que hasta los jugadores más acérrimos ven en la película una traslación de su videojuego.

Y no es que esto sea un impedimento con respecto al juego, da la impresión que es como si las ideas para el entretenimiento se prestan entre sí. Es claro que el tema del narcotráfico es uno de los más redituables; se trata de uno de los enemigos de los que la industria del entretenimiento estadounidense tiende a echar mano. 

La cinta tiene momentos interesantes que tratan de humanizar las situaciones a las que se enfrentan los personajes, como la escena de la granja de altura, el descenso de Los Andes y una canción de entrenamiento de los Army Rangers que canta Miller o la ambición de Redfly en un momento de la operación. Sin embargo, el resto del tiempo es falta de consistencia y los personajes no terminan de amarrar sus conflictos, además de sentirse flojos y sin contexto; falta acción, así como un poco de locura.

Tampo es mala, las actuaciones son relativamente coherentes considerando que son los actores jóvenes sensación del momento. La puesta en escena busca congruencia, pero seamos honestos, después de Parque Jurásico (Spielberg, 1993) ya conocemos las locaciones de Hawái.

Con una campaña de marketing en muchos parabuses y letreros de la Ciudad de México, así como en plataformas digitales, no podía pasar por alto ver la película y lo hice en su día de lanzamiento y no es que me haya desilusionado, bueno sí, un poco. Pero tuve que verla para reconocerlo. Tampoco son dos horas desperdiciadas, es una forma diferente de abordar los conflictos a los que nos enfrentamos y las decisiones difíciles para afrontarles con la noción de que la muerte es una constante sin importar la envergadura de la empresa.

 

 

add_filter( 'the_title', 'max_title_length');