Producción: El Depredador (The Predator)
Dirección: Shane Black
Año: 2018
Plataforma: Cartelera

 

En 5 líneas esta película:

Es una secuela/reboot que no desconoce entregas previas

No le falta acción, tripas y sangre

Le sobra humor negro

Carece de lógica inclusive en el terreno de su propia ficción

Apta para fans de la franquicia que cuenten con moral distraída

 

  

 

Para Marco “CereaL ToasteR” y su cacería constante.

La sala está oscura excepto por una luz sobre un escritorio, Solís toma asiento y como cliché de interrogatorio prende un cigarrillo y relata de la siguiente manera:

¿Así que quieren saber sobre El Depredador–Da una calada al cigarrillo–. En primer lugar se les conoce como Yautjas [ya-uta] y son una especie que ha sido capaz de perdurar lo suficiente para conocer los viajes interplanetarios. Su sociedad es estamentaria, la cual sigue una linea similar a la micénica o a la tolteca, es decir, una sociedad guerrera en donde el más virtuoso es el que tiene los trofeos más importantes, en este caso cráneos de las especies más letales del universo. Hay registros confidenciales sobre sus safaris a nuestro planeta; en 1987 en la frontera entre México y Guatemala, Los Angeles en 1990, después de eso no hay un registro fidedigno pues son variados los casos y los enfrentamientos. Hemos escuchado que hasta Batman, Tarzán e incluso Superman y Archie tuvieron contacto con la especie. ¿Pueden creerlo? La psicosis puede ser colectiva. –Vuelve a fumar de su cigarro–. Fuentes confiables nos informan que una expedición patrocinada por la corporación Weiland a la Antártica en 2004 tuvo contacto no solo con Yautjas, también con una especie de xenomorfos. El fenómeno se repitió en el 2007 en un bosque cercano a un poblado en Colorado. El rastro se pierde hasta 2010, cuando se tuvo acceso a un registro secreto sobre una partida de diversos personajes desperdigados en un planeta de entrenamiento para la especie, todo esto relatado por un contratista conocido como Royce (Adrien Brody) –apaga su cigarro en la mesa–. Perdón pero ¿dónde están los ceniceros en este lugar? –menciona mientras saca una lata redonda, la golpea, extrae un contenido café oscuro y se lo pone en la boca– mi esposa dice que deje de fumar así que lo trato de hacer mascando tabaco, como Blain (Jesse Ventura). ¿Qué les decía? ¡Claro! –se aclara la garganta– desde ese entonces no hay un registro claro de su visita, hasta finales del año pasado, cuando fuimos testigos de su habilidad de acecho y sus costumbres sangrientas; no fui el único sobreviviente: de más de 30 millones de personas que aceptaron esta cacería extrema en Bolivia [ficticia] solo 700 mil y fracción escapamos con una mascarilla de Yautja, 29 millones y fracción han muerto en el intento –escupe los residuos del tabaco en un vaso desechable, tose y continúa–. Claro, la masacre seguirá mientras las operaciones de narcotráfico y crimen organizado continúen en Bolivia porque eso es lo que atrae a estas gigantescas sabandijas.

Bueno, pero ustedes quieren saber sobre la instancia más reciente (2018)… –escupe en el vaso–. Originalmente se trataba de una persecución interestelar entre facciones de la sociedad extraterrestre, una nave fue dañada en lo que pareció un intercambio de fuego, un ocupante escapó en un cápsula y cayó, justamente, en el área de operación de una unidad encubierta al mando del capitán Quinn McKenna (Boyd Holbrook), quien resultó ser el único sobreviviente del encuentro. Pero al menos lograron aprender al Yautja. En su estúpida e ingenua mentalidad humana, McKenna se envió a su apartado postal evidencia del evento, recabando una mascarilla y un guantelete. Su hijo, Rory Mckenna (Jacob Tremblay), recibió el paquete de manos del servicio postal –vuelve a escupir en el vaso–. Dentro de esta narrativa se solicitó el apoyo de la científica Casey Bracket (Olivia Munn) para el estudio del prisionero interestelar hospedado en una instalación secreta perteneciente a una organización… llamada Star Gazing… conspiraciones, extraterrestres y nombres ridículos, en fin. El punto es que al mando de esta organización está un sujeto bastante fantoche y grosero, por no decir extremadamente ambicioso, llamado Traeger (Sterling K. Brown) quien tenía una misión de control, adquisición y estudio de esta especie. Mientras tanto, el capitán McKenna, al verse envuelto en un operación encubierta fallida en extrañas situaciones, lo hacen candidato a un confinamiento psiquiátrico militar y lo asignaron al grupo dos, los soldados locos, un conjunto de militares que sufrieron estrés postraumático o alguna clase de malfuncionamiento –las armas no se vuelven locas, sufren fallas técnicas– como Coyle (Keegan-Michael Key) y Baxley (Thomas Jane) que terminaron ahí después de hacer fuego amigo a su pelotón o Nebraska Williams (Trevante Rhodes), quien le disparó a un oficial en un episodio oscuro de su carrera militar. En fin, había otros pero eran relleno humorístico. Pero como como era de esperarse el Yautja recluso escapa, McKenna y sus compas loquitos andaban por la zona y como pasa siempre en estas situaciones paradigmáticas terminaron trenzandose en una pelea sangrienta y violenta digna de cualquier episodio de estas características. Ojo: algo habrá hecho este depredador, el primero, el recluso pues, que hizo que viniera la madre de todos los depredadores a ponerle sus cocos… y ahora sí, se armó EL zafarrancho.

–Hace una pausa para escupir el resto del tabaco en el vaso– digo, no es que en otras ocasiones las apariciones de esta especie no fueran sádicas para los estándares de violencia en el cin… bueno, en general, pero este episodio reciente fue realmente sádico y, sobre todo, gráfico. Hubo mucha similitud con la primera entre… perdón, contacto, como esas líneas cómicas como las citas de Dutch (Arnold Schwarzenegger), “get to the choppa”, pero en vez de helicóptero, motos; o una reedición de “you are a beautiful mother fucker” (la original de Dutch era ugly, así que debe ser un asunto de percepción y gustos de la doctora Bracket).

Esta narración tiene todo el potencial de ser una película de Hollywood, considerando el aspecto irreal de la premisa: un grupo de soldados cucús que pelean en un conflicto interno de una raza extraterrestre con planes maquiavélicos para conquistar el planeta. Esto no puede ser real ¿cierto? Raya en la comedia de los absurdo y ridículo. Y creo que no debería tomarse en serio para entender toda esta sarta de estupideces para disfrutar –si es que tal cosa es posible en el terreno de lo increíble–. Fue una de esas situaciones dignas de los conspiranóicos y estudiosos ñoños que perpetúan la existencia de esta raza… como yo.

No puedo revelar el ridículo final de esta historia por temor a arruinarla pero les adelanto que es un viaje al corazón de las tinieblas de lo incoherente e ilógico con muchos episodios humorísticos ofensivos y negros… pero no racial, en esta historia hay diversidad.

 

Súbitamente la luz se apaga y solo hay oscuridad chale, creo que hablé de más.

¿Continuará?…

 

 

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