Producción: Life (Vida Inteligente)
Director: Daniel Espinosa
Año: 2017
Plataforma: Cartelera

 

En cinco líneas esta película:

Es de terror y ciencia ficción

Le resultará familiar a los adeptos al género

Tiene momentos entretenidos

No encuentra identidad propia

Tiene inconsistencias en su trama

 

  

 

Cuando una sonda de Marte es interceptada por la Estación Espacial Internacional, los científicos a bordo toman la tarea de analizar las muestras contenidas en ella y confirmar la probabilidad de que existe vida fuera de nuestro planeta, con resultados terribles para la tripulación.

Existe una atmósfera de malicia juguetona y desenfadada en Life que recuerda a algunas películas de culto del género terror-comedia de finales de los 70 y principios de los 80, pertenecientes a la Serie B. Este universo de amplias y retorcidas posibilidades de exploración temática y estética, es un campo de juego para autores incipientes tan inquietos como talentosos, dígase Peter Jackson o Sam Raimi. Daniel Espinosa aspira a ocupar un sitio junto a ellos, con la diferencia que en su caso cuenta con el apapacho de un presupuesto de blockbuster y un elenco de caras familiares, elementos que le añaden seriedad al proyecto, ajustan expectativas claras y predisponen a la audiencia a esperar un tono más lúgubre, solemne incluso, a la altura de clásicos de terror espacial, siendo Alien la regla por la cual todo lo relacionado a interacción peligrosa con extraterrestres en el espacio exterior ha de ser medido y valorado. La combinación no ha resultado favorable para Life, cuya identidad se mueve de un extremo del espectro al otro, sin encontrar un equilibrio.

El tono definido durante el principio de la película va acorde con las expectativas regulares, refuerza la idea de un espectáculo claustrofóbico, urgente y en el mejor de los casos, decente deudor de sus precursores; el inicial contacto con la inteligencia marciana plantea preguntas interesantes sobre nuestra potencial relación con seres de otros mundos en un contexto hostil y de supervivencia, pero la premisa se disuelve una vez que el esperado caos irrumpe y la enérgica violencia se torna motor de otra cacería espacial de panfleto con el monstruo en turno.

Es a partir de este punto y hasta el desenlace de la historia cuando el atropellado ritmo de Espinosa se despega por completo de la paranoia de Alien, acercándose más a lo estrambótico de cintas de culto como Reanimator, la cual se da el lujo de referenciar dentro de la película; sus decisiones al momento de mostrar y hacer audible la violencia se sienten motivadas por el deseo maquillado de torturar desde la extravagancia, sin mucha lógica de por medio, al igual que las películas de Serie B aplican la desfachatez y/o el bajo presupuesto como escudos para presentar películas donde se sobreentendían las limitaciones del género para poder dar paso a la diversión.

El problema es que Life no puede valerse de estas coartadas, y la secuencia de atropelladas elecciones de parte de sus personajes así como las incongruentes situaciones que provocan solo resaltan los fallos argumentales y narrativos en lugar de excusarlos. El resultado es un espectáculo de entretenimiento tan intenso como absurdo. Toca esperar que Ridley Scott muestre el camino con Alien: Covenant, lo cual se antoja poco probable, siendo francos.

 

 

 

 

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